miércoles, 22 de febrero de 2012

Sábado 25 de febrero, Taller de Descrecimiento: Cómo descrecer en México: en nuestro pueblo, municipio o ciudad y conseguir una buena vida sin crecimiento.

Sábado 25 de febrero, Taller de Descrecimiento: Cómo descrecer en México: en nuestro pueblo, municipio o ciudad, y conseguir una buena vida sin crecimiento.
Por qué es necesaria una ruptura personal y colectiva con las condiciones actuales  de vida. Cómo podemos llegar a hacer esta ruptura. Qué beneficios inmediatos tiene esta ruptura. La descolonización del imaginario social. Objetivos independientes que pueden detonar un circulo virtuoso de descrecimiento pacífico y amable en México. Acciones para resistir la ideología del crecimiento, del desarrollo, las que pueden implicar revolución, retroceso, cambio de dirección, innovación y repetición; acciones necesarias para poder resistir el desarrollo que se ha impuesto en nuestro país, en los ultimos 60 años.  Ensayos de vida alternativa: comunidades ecológicas. Maneras de impulsar un Cambio Cultural:de detonar Otra Visión del Mundo.
Primera regla ecológica: Todo está ligado a Todo.
Taller impartido por Miguel Valencia del movimiento mexicano por el descrecimiento, el sábado 25 de febrero, de las 11.00 am a las 2.00pm, en el salón de los espejos de la Universidad de Londres, localizado en Orizaba 139, esquina Guanajuato, colonia Roma; a dos cuadras de Álvaro Obregón. Por favor, reservar su lugar por medio del correo vammulkay@gmail.com . Cupo limitado. Último taller sin costo.
Invitan:
Frente al desastre nacional e internacional ¿Qué Podemos Hacer?
ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México
Red en Defensa de la Ciudad de México
Espejo- Red- Polanco-Roma Condesa
Movimiento Urbano Popular; MUP-FENAMUP, Frente del Pueblo

 

Miguel Valencia
ECOMUNIDADES 

martes, 21 de febrero de 2012

Impedir el regreso del crecimiento

Miguel Valencia 
12 de marzo de 2009

Para frenar la tala industrializada de árboles en bosques y selvas; frenar la muerte de los mares, los ríos, los lagos, las lagunas, los humedales; proteger a la vida silvestre; frenar la destrucción de los suelos; reducir la contaminación del aire; frenar el desastre ecológico que destruye rápidamente los dones de la Naturaleza. Para hacer frente al cambio climático.

Para reducir la violencia del Pico del Petróleo Para moderar la miseria que atormenta a más de la mitad de la población. Para frenar la violencia, el militarismo, la represión y el autoritarismo. Para reducir el consumismo, el despilfarro de alimentos, el mal uso del agua y el excesivo consumo de energía. Para frenar la expulsión de indígenas, campesinos y vecinos arraigados en sus comunidades. Para reducir la desaparición de culturas milenarias, saberes de subsistencia y tradiciones. Para recuperar la autonomía de las comunidades y las regiones; defender las riquezas naturales y culturales de nuestro pueblo, ejido, barrio o colonia.

Para reducir la importancia de los medios de comunicación, de la publicidad y la mercadotecnia. Para debilitar a las mafias políticas y económicas; para fortalecer la democracia directa. Para reducir los suicidios, las depresiones y las alteraciones mentales. Para recuperar nuestras buenas relaciones con la Naturaleza; recuperar un buen equilibrio mental y emocional. Para reducir la violencia contra los animales. Para aumentar la producción de alimentos sanos y objetos duraderos. Para reducir la producción de residuos sólidos, tóxicos o peligrosos; reducir la producción de basura. Para desalentar la producción de transgénicos y de productos con nanotecnología Para reducir el uso del automóvil, del avión y de los trenes rápidos; para frenar el consumo de papel, de plástico y de metales.

Para darle mayor plenitud a la vida humana; para fortalecer la convivencia humana. Para reducir nuestra dependencia del Estado y del Mercado; de la centralización de poder, de la concentración del dinero en pocas manos, de la tiranía de la Economía y de las trampas de la Tecnociencia. Para favorecer la elevación espiritual, la cultura y el arte; para favorecer la artesanía, el buen uso del suelo, del agua y del aire y la buena vida: la vida digna.

¡DESCRECIMIENTO! PARA SALIR DE LA TIRANÍA DE LA ECONOMÍA

La apuesta por el descrecimiento

Miguel Valencia 16 de febrero de 2009

Un grito empieza a resonar en el Norte, en el mundo de la opulencia, ante la abundancia de datos y evidencias que confirman el desquiciamiento avanzado de los ecosistemas planetarios y del tejido social de las naciones tanto opulentas como arruinadas por la globalización; ante la creciente stress, tasa de suicidios, crisis nerviosas, disparo en el consumo de drogas, calmantes y psicotrópicos; ante el aumento de la violencia intrafamiliar, comunitaria, intersectorial e internacional, ante la percepción del desfondamiento simbólico del mundo: gritan cada día con más fuerza ¡DESCRECIMIENTO!, como única alternativa a esta situación de locura colectiva que niega el inminente colapso ecológico, de la economía, de la política, de la sociedad, y de la persona humana. Entre 50 y 200 especies vegetales y animales desaparecen diariamente, a un ritmo entre mil y treinta mil veces superior a las hecatombes ecológicas del pasado. El cambio climático y el pico del petróleo empiezan a exhibir la formidable vulnerabilidad de la civilización occidental. Al parecer, existe sólo un 50% de probabilidades de que la especie humana sobreviva este siglo; algunos importantes toxicólogos que estiman que la esterilidad general masculina tendrá lugar hacia el 2060. Sabemos que nos precipitamos al abismo, pero, no queremos ocuparnos de ello. Una esquizofrenia total invade a los poderosos de la Tierra: Miran hacia fuera cuando tienen el incendio en la casa.

El crecimiento económico sin límite alguno comienza a encontrar límites ecológicos insuperables. Para ofrecer a todo el mundo el estilo de vida de los estadounidenses se requieren seis planetas Tierra y para el de los europeos se necesitan tres. Sin embargo, los bomberos- piromaniacos; es decir: los políticos del Norte, con el señor Bush a la cabeza, afirman que la salida a la crisis de crecimiento consiste en más crecimiento; que la salida a la guerra consiste en más guerra. Bush ha dicho " el crecimiento es la solución y no el problema" y ha repetido una y otra vez el encantamiento perverso de los poderosos: ¡Crecimiento!, ¡Crecimiento!, ¡Crecimiento!, como la única solución a los problemas ambientales y sociales del mundo y su propuesta no ha sido rechazada por la izquierda mundial, por los socialistas, por los comunistas, por los Verdes, por la extrema izquierda, incluyendo a los alter mundistas! En el fondo, los capitalistas han conseguido convencer a la gran mayoría de los ciudadanos de que el crecimiento económico es la solución a todos los problemas, a pesar de que no hay evidencia alguna de que así sea. Sin embargo, las cosas empiezan a cambiar en el mundo y la idea del descrecimiento ha tomado fuerza en los últimos años. Algunos estudiosos de varias partes del mundo empiezan a considerar que un cambio radical de política es una necesidad absoluta y que vale la pena apostar por el descrecimiento.

El término "descrecimiento" es de muy reciente utilización política, social y económica, pero, tiene raíces históricas muy antiguas que pueden hallarse en el primer socialismo y en el anarquismo clásico, no obstante, fue formulado por Ivan Illich en México, en los años 60, en términos muy cercanos a los que hoy se utilizan en Europa y luego fue retomado en Francia en los 70, por André Gorz, Francois Partant, Jaques Ellul y Cornelius Castoriadis. El fracaso de las ideas del progreso y del desarrollo en el Sur, ampliamente documentado por Illich, unido a la pérdida de los símbolos, guías y referentes en el Norte, a causa del consumismo exacerbado y a los excesos de la ciencia y la tecnología, condujeron a varios pensadores europeos a la consideración de las ideas del descrecimiento. Empero, la crisis ecológica global añadió una nueva dimensión determinante en este proceso. Al cuestionar el imaginario capitalista que domina al mundo, como dice Castoriadis, el pensamiento ecológico resulta muy subversivo al rechazar que el motivo central de nuestro destino es aumentar la producción y el consumo; aumentar el PIB. El descrecimiento tiene entonces una doble filiación: se configura, por un lado, a partir de la toma de conciencia de la crisis ecológica y por el otro, al filo de la crítica a la técnica y al desarrollo. Es conveniente, sin embargo, mencionar en este punto algunos correlatos del descrecimiento, como es el "crecimiento cero"; el "crecimiento negativo"; el "desarrollo sustentable" y el "estado estacionario" que pretenden imponer algunos límites al desarrollo, no obstante, la hipótesis del Descrecimiento no tiene realmente nada que ver con estos términos.

El Descrecimiento es un simple lema político, una consigna, un llamado al orden; una palabra - obús, como dice Paul Aries, que no tiene una teoría en el sentido clásico de la palabra, pero que pretende profundizar en el abandono de los objetivos de crecimiento por el crecimiento mismo, por lo que podría ser definido mas bien como " Acrecimiento" (sin crecimiento), como se dice "Ateo" ( sin díos). Se trata, pues, del abandono de una religión: la religión de la economía, del crecimiento, del progreso y del desarrollo; significa una bandera bajo la cual se agrupan aquellos que han iniciado una crítica radical del progreso y el desarrollo; una propuesta que invita a huir del totalitarismo economicista, desarrollista y progresista; que invita a erradicar de nuestras propuestas las palabras crecimiento, desarrollo y progreso, debido a sus consustanciales implicaciones depredadoras, contrarias a la sana convivencia y supervivencia humana. Más carreteras, más refrigeradores, mas aeropuertos, más celulares, más computadoras, más aviones, lo que es el contenido del desarrollo sustentable, implica más depredación y más devastación ecológica. Es importante repetirlo mil veces: El futuro del ser humano nos es el auto climatizado para todos. El descrecimiento entraña, en efecto, compartir mejor las cosas del mundo, pero, implica también cambiar radicalmente la forma en que se produce y se consume en el mundo.

CONTINUACIÓN
La ideología del crecimiento está moribunda , a pesar de los millones de seres humanos que se sacrifican en sus altares; a pesar de la virtual unanimidad con la que los ciudadanos y los políticos todavía se quieren aferrar a este salvavidas perforado . Por lo mismo, se inventan subterfugios para hacernos más comestible este envenenado platillo y así se inventan términos como el "ecodesarrollo", el "desarrollo sustentable" ; el "otro crecimiento" el "crecimiento con rostro humano" y otros términos que demuestran que este falso dios esta moribundo. No obstante, se le siguen sacrificando las generaciones futuras. Es necesario dejar muy en claro que la ideología del desarrollo es una hija bastarda de la guerra fría. En 1946, el presidente Truman propone al mundo por primer vez la idea del desarrollo económico generalizable, para contrarrestar la amenaza del socialismo revolucionario y atraer a los países recientemente descolonizados. La campaña funcionó algunas décadas. No obstante, la victoria de la contrarrevolución conservadora de las últimas décadas ha vuelto inútil este costoso mito, pues los ricos ya no tienen vergüenza de ser cada día más ricos mientras la miseria se generaliza en el mundo. Para la inmensa mayoría de los seres humanos, la alternativa real no está entre crecimiento o descrecimiento sino entre recesión o descrecimiento. En efecto, el descrecimiento no significa un crecimiento negativo; entraña más bien un descrecimiento elegido por la sociedad, aceptado por la mayoría . Una recesión es siempre dramática para los humildes, pues no hay nada peor que una sociedad de crecimiento sin crecimiento. Para el neoliberalismo sobra ya el 80% de los seres humanos y las patronales mundiales advierten "¡ Dejen de soñar! habrá que trabajar mucho más para ganar los mismo" . La corriente política del Descrecimiento estima que los ciudadanos debemos aplicarnos de inmediato en la destrucción del mito del crecimiento. 

El crecimiento económico no es en ningún sentido una necesidad absoluta natural; sólo es posible llegar a ello después de que se ha instalado en una sociedad el principio de la división y la competencia. Las sociedades primitivas son sociedades contra la existencia del Estado y de la economía, con el propósito de proteger su integridad. Los pueblos originarios no rentabilizan sus actividades, no porque no puedan hacerlo sino porque no lo desean, porque pone en peligro su cultura. El rechazo a la mercantilización de la vida y al crecimiento económico es muy antiguo y continúa hasta nuestros días: no sólo los ludditas que destruían maquinas al inicio de la Revolución Industrial o los llamados trabajadores "sublimes" que en el Siglo 19 inventaron el San Lunes y se negaban a trabajar más allá de lo estrictamente necesario o los menonitas y los amish que colectivamente se opusieron a la industrialización en puerta en Alemania, sino también, a principio de este siglo 21, muchos campesinos y gente de las ciudades se opone a diversas formas de modernidad, para conservar su manera de ser y su cultura. Gritan, como en San Salvador Atenco o en La Parota "La Tierra No se Vende" Todavía una parte de la vida social e individual de hoy en día, en el dominio asociativo y amoroso, escapa al cálculo económico.. No obstante, la mayoría quiere ganar más dinero y gastar más dinero del que gana; los científicos no se detienen frente a investigaciones muy riesgosas como la nano tecnología o los transgénicos y sigue vigente aquello de que todo lo que es técnicamente realizable acabará por serlo: no detendremos la clonación humana sin cambiar de ideología. El crecimiento económico es por la tanto una elección que hace una sociedad, imponiéndose una disciplina para lograrlo. 

El crecimiento duradero de la época moderna sólo ha sido posible por la creciente mundialización, por la exportación de la miseria a todo el mundo, especialmente al África y a Latinoamérica; pero, la crisis actual del crecimiento se debe a la imposibilidad física de desterritorializar aún más sus posibilidades. Un crecimiento mundializado tendrá como consecuencia una catástrofe generalizada. Más del 70% de los ecosistemas de la Tierra están severamente afectados. La ciencia moderna nos conduce a la desespeciación del ser humano. Como dice Lacan: el capitalismo funciona muy bien. Ciertamente, Nada triunfa como el triunfo. Sucumbirá a su propio éxito. La civilización occidental tiene el privilegio de haber inventado un modelo de desarrollo que ha funcionado mejor que cualquier otro en la historia; pero, no debemos olvidar los valores nacidos en el Siglo de las Luces que han hecho florecer la idea de la autonomía y de la democracia, nacidos también en Occidente. Libertad, Igualdad y Fraternidad que son todavía ideales por conseguir. Por lo mismo, es necesario no olvidar que la ideología de crecimiento nacida hace poco mas de medio siglo es también una hija bastarda de Occidente: nunca una civilización ha llevado tan lejos su confusión de valores, gracias a su fe en las supuestas leyes económicas. La economía ha envenenado nuestra vida y nuestro futuro inmediato. Para sobrevivir, debemos salir de la economía tan pronto sea posible. 

Los limites del crecimiento, tema fundamental en el descrecimiento, están definidos a la vez por el volumen de los recursos naturales no renovables y por la rapidez de regeneración de los renovables. Por milenios, en la mayor parte de las sociedades, la utilización de estos recursos estuvo limitada por las comunidades, sin embargo, la rapacidad de la economía moderna y la desaparición de los frenos comunitarios han transformado los aprovechamientos en una depredación sistemática de los mismos. Nada se opone realmente hoy en día a la destrucción de la ecología. La competencia comercial y los mercados libres hoy en día tienen efectos desastrosos en la biosfera. Nada detiene a los buscadores de oro como nada detenía a los garimpeiros del Amazonas. En nuestro sistema, cualquier capitalista o cualquier homo economicus opera igual que un buscador de oro. La modernidad ha eliminado la reciprocidad que tenían los pueblos originarios con la Naturaleza. El sistema jurídico moderno, al considerar a los recursos naturales como una mercancía fomenta su rápida destrucción. Para colmo, los neoliberales proponen la erradicación total de los bienes comunes o commons, como el agua , por medio de su privatización. El establecimiento de los límites del crecimiento es el gran reto intelectual y político de nuestro tiempo. 

POR QUÉ UN CICLO DE COLOQUIOS Y CONFERENCIAS
La reflexión del descrecimiento implicaría en este Ciclo de Coloquios, el estudio de dos cuestiones fundamentales: ¿por qué descrecer? y ¿cómo descrecer? ; lo que a su vez implica conocer a fondo lo que significa el infierno del crecimiento; ¿qué consecuencias ecológicas, sociales y simbólicas trae aparejadas el crecimiento? Será necesario resolver muchas preguntas en las conferencias y coloquios de este ciclo: ¿ por qué habría que salvar la idea del desarrollo? O preguntarnos ¿ el Descrecimiento es anticapitalista? O bien: aplicarnos al estudio de la medida del bienestar, el PIB y otros índices. ¿Cómo desmitificar el índice fetiche del bienestar moderno, el famoso PIB? Es conveniente recordar aquí la famosa declaración de Robert Kennedy : " Nuestro PIB, decía, incluye la contaminación del aire, la publicidad de los cigarros y las carreras de las ambulancias que recogen los atropellados en las carreteras. Incluye la destrucción de nuestros bosques y la destrucción de la naturaleza. Incluye el Napalm y el costo del confinamiento de los desechos radiactivos. En cambio, el PIB no considera la salud de nuestros niños, la calidad de su educación, la alegría de sus juegos, la belleza de nuestra poesía o la solidez de nuestros matrimonios. No toma en cuenta nuestro coraje, nuestra integridad, nuestra inteligencia, nuestra sabiduría. Mide todo, salvo aquello por lo cual la vida vale la pena de ser vivida" Es demasiado importante lo que no toma en cuenta el PIB y es demasiado lo malo que incluye. Por otra parte, ¿ debemos aceptar otros índices de crecimiento, como el IDH, Índice del Desarrollo Humano o el IPG, Índice de Progreso Genuino o ISS; el Indicador de la Salud Social ? ,o ¿ puede realmente el bienestar humano estar relacionado con la riqueza?, o ¿ es conveniente llevar una contabilidad nacional del bienestar?,o ¿ ayudan realmente los indicadores a mejorar la felicidad general? ,o ¿ cuál es la verdadera riqueza de las naciones? El desarrollo implica el funcionamiento del capitalismo: las fuerzas productivas , especialmente el complejo tecno-científico que es la fuerza principal, impulsan sin cesar un crecimiento sin límites que contribuye a legitimar las relaciones sociales existentes: la tecnología proyecta entonces su cultura en el mundo: ¿qué efectos sociales, ambientales y simbólicos tiene entonces la ciencia y la tecnología?;¿ qué características tiene el desquiciamiento global; el desquiciamiento ambiental, social, político, de la persona humana? , ¿ cómo nos podemos dar una idea de estas devastaciones? ; tenemos que analizar si el descrecimiento es realmente un alternativa; si esto es así: ¿cómo podemos ir más allá del discurso antieconómico? ,o ¿ es un buen término el descrecimiento?; será necesario en este punto hacer la critica de las falsas soluciones como las que proponen los científicos, los privatizadores, el famoso Factor 4 , el uso eficiente de la energía; o las energías renovables, tan de moda, o lo gran farsa del "desarrollo sustentable" o la masoquista "desaceleración económica" propuesta por ATTAC o el falso miedo de la Bomba P ( Demografía) que tanto espanta a los ricos: Todo esto deberá ser debatido en nuestro Ciclo de Coloquios; Además, habrá que aclarar ¿ que es lo que no es el descrecimiento? Por otra parte, es necesario estudiar cómo decrecer, como organizar una sociedad en descrecimiento serena y convivencial en los países empobrecidos como México; cómo acabar con la ideología del progreso: ¿como eliminar el culto que ha hecho de la ciencia y la tecnología?,o ¿cómo rediferenciar lo sacro de lo profano? Y ¿cómo liberarnos de la mega máquina que nos hace a cada uno un engranaje y que nos desvaloriza a todos?. Además, estudiar cómo acabar con la sociedad de consumo: estudiar cómo el consumo difiere del uso normal de las cosas; cómo tiene un doble significado la compra de un bien en esta sociedad; como los jóvenes aceleran la globalización consumiendo marcas , productos y servicios con valor subliminal; cómo se ha ridiculizado y deslegitimado las antiguas formas de vida, para impulsar el consumismo. También, tendremos que estudiar cómo eliminar la sociedad del trabajo; cómo recuperar "el derecho a la pereza" preconizado por Lafargue; cómo la ideología del trabajo culpabiliza al desempleado y genera el llamado "horror económico"; cómo el trabajo productivista esclaviza a los seres humanos y aumenta continuamente los tiempos de trabajo; cómo nos insertamos en el ciclo infernal de trabajar sin limite para consumir sin límite ; cómo el trabajo moderno es alienante y deshumanizador. Tendremos que considerar la relocalización del mundo: cómo lograr una relocalización generalizada ; relocalización de la política; relocalización de las formas de vida; relocalización de la economía ; cómo reaprender la gratuidad y la naturaleza ( la luz del sol, el aire, los amaneceres o las amistades) ; cómo reencontrarse con la Naturaleza( la naturaleza como una compañera); cómo recobrar la autenticidad de la vida: recuperación de los saberes y del saber hacer; como conseguir una vida de actor y no de espectador. Y también, ¿Qué política para la liberación del cuerpo? : cómo liberar al cuerpo de los maltratos de las instituciones, del trabajo , de la competencia, de los roles sociales; como reenfrentar los problemas del nacimiento, de la juventud y de la vejez. Tendremos también que reflexionar sobre la necesidad de revalorizar el tiempo y el espacio; eliminar la idea de que tiempo es dinero o de que todo debe ser rápido y breve; recuperar la calidad de los tiempos: la noche, el día, las fiestas; reconocer cómo la velocidad aniquila el territorio y la vida; reconocer que la velocidad es la cara oculta de la riqueza. No debemos olvidar la reflexión sobre el espacio: La ecología del tiempo es también la ecología del espacio. La sociedad crecientita desarrolla prótesis técnicas para la desnaturalización del espacio: autopistas, vías rápidas; periféricos, distribuidores viales que cortan y destruyen y hacen lejanos todos los sitios. En fin, tendremos que redescubrir el significado de la autonomía, recobrar los valores, los símbolos que nos permitan abandonar esta sociedad suicida amante de la muerte: Será necesario estudiar en estos coloquios la manera de crear en México un movimiento político para el descrecimiento que considere que las únicas leyes que debemos respetar son las leyes políticas y no las económicas. Espero que nos acompañen en esta alegre tarea. Muchas gracias 

Ponencia de Miguel Valencia Mulkay, en el Primer Coloquio del Ciclo de Coloquios y Conferencias "La Apuesta por el Descrecimiento"

ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México

Ponencia en Segundo Coloquio sobre descrecimiento: ¿POR QUÉ DESCRECER?

¿Por qué descrecer?

Miguel Valencia

27 de noviembre de 2007

Existen muy buenas razones para apostar por el Descrecimiento: el desastre social y ambiental del mundo moderno, podría ser motivo suficiente, sino es que el desastre mundial de la salud, de la alimentación, de las instituciones, de los gobiernos, del sistema jurídico , de los asuntos financieros, y de la paz, entre otros aspectos, también obligan a apostar por el Descrecimiento. Todas estas crisis mundiales tienen su propia autonomía, pero se retroalimentan entre sí y tienen su origen en lo mismo: en el crecimiento excesivo.
El crecimiento económico es responsable directo del desastre ambiental que afecta al mundo entero. Por desastre ambiental global entendemos a la emergencia del calentamiento global, a la muerte de los mares, a la rápida pérdida de biodiversidad, a la desertización mundial, a la explosión en la producción de basura y residuos peligrosos, entre otros grandes predicamentos. Según la Naciones Unidas, el 70 por ciento de los ecosistemas de la Tierra están severamente afectados, seis mil especies desaparecen por año, el calentamiento global reduce 5 % cada año la producción agrícola mundial y la disponibilidad de agua dulce; los mares son ya una cloaca en la que ha desaparecido la mayor parte de la pesca. Se agotan rápidamente los recursos naturales como el petróleo, los metales, los bosques, el suelo fértil; estamos a pocos años del pico del petróleo y de los metales, lo que significa que en pocos años pueden multiplicar sus precios estos materiales y causar un colapso económico y político. De acuerdo con los científicos, el calentamiento global puede significar la elevación de más de ocho grados en la temperatura promedio hacia el fin del Siglo 21; pero, una elevación mayor a cuatro grados centígrados puede significar la destrucción del actual sistema ecológico, incluyendo a la especie humana. Todos los indicadores ambientales están en rojo, en todo el mundo: desertización; perdida de biodiversidad , contaminación del aire, del agua, de los suelos; desaparición de los glaciares en los polos y elevación del nivel del mar y desplazamiento de miles de millones de personas por motivos ambientales. Está a la vista la evidencia de la destrucción de nuestras selvas, nuestros bosques, de nuestros ríos, lagos y manglares; está la vista lo contaminado de nuestro ambiente en las ciudades. El crecimiento económico dispara la producción de desechos, de basura, humos, de gases, de contaminantes en la atmósfera; dispara la tala de árboles, los vertidos venenosos sobre ríos, lagos y mares, el consumo desmedido de energía, agua dulce, metales, maderas y otros bienes de la Naturaleza; además, provoca una enorme crueldad sobre los animales. Es ya excesiva la devastación ambiental en el mundo entero. La Tierra no aguanta más!
La Tierra no puede absorber más de tres mil millones de toneladas equivalentes de carbono, sin embargo, desde 1990 ya enviábamos seis mil a la atmósfera; como seremos nueve mil millones de habitantes hacia el 2050, tenemos una cuota de carbón por persona de cinco kilos por año, y si aplicamos nuestros valores de igualdad, los estadounidenses deben reducir doce veces sus consumos; seis veces los europeos; pero, los hindúes podrían aumentar 120% sus consumos, los pakistaníes, podrían duplicarlos y así otros países, en la medida de sus actuales consumos. De acuerdo con la noción de la "huella ecológica", propuesta por la Academia de Ciencias de EUA, la superficie disponible para cada ser humano es de 1.9 hectáreas, sin embargo, los estadounidenses consumen 10 hectáreas, los franceses seis hectáreas, los africanos de Mali 0.5 y los de Bourkina 0.1. Es urgente, entonces, que los que consumen mucho reduzcan radicalmente sus consumos: la clase alta de México debería reducir quince veces sus consumos y la clase media los debería reducir a la mitad.Por otra parte, según el profesor Belpomme, considera que son atribuibles a factores ambientales el 50% de las infecciones respiratorias agudas, 85% de las enfermedades diarreicas y el 22% de los canceres.
La sociedad globalizada de nuestros días es totalmente insostenible debido a que excede la capacidad para resistirla de la Tierra; ya lo hemos dicho anteriormente: se requieren seis planetas Tierra para que todos los habitantes puedan tener un consumo como el de los norteamericanos o tres, para tener un consumo como el de los europeos. Esta sociedad sobrepasa ampliamente los limites de la finitud de la biosfera, por lo que cualquier argumento y artificio para remediarlo es insuficiente o falaz. Sólo queda el Descrecimiento.
Pero, el crecimiento económico es responsable, también, del desastre social mundial. Nunca antes han sido más grandes las desigualdades entre los países poderosos y los países sometidos a su dominación. Sólo el ingreso del 1% de los ricos del mundo significa el ingreso del 57% de los más pobres de la Tierra. Tres familias de las más ricas de la Tierra tienen un ingreso superior al PIB de los 48 países mas pobres del mundo; con sólo el 4% de la riqueza de las 225 personas más ricas del mundo se podría dar acceso a las necesidades mínimas de toda la población del planeta. Mil millones de personas no tiene acceso al agua potable. Sin embargo, los poderosos del mundo gastan en armamento anualmente un millón de millones ( un billón) de dólares, mientras mil doscientos millones de personas viven con un dólar diario. La economía neoliberal considera supernumerarios al 80% de los seres humanos: no los necesita.
En EUA y en Europa, se dispara la cantidad de casos de depresiones, bipolaridades, angustias, esquizofrenias, psicosis, y la toxicomanía( drogas, alcohol, juegos de azar y de dinero), el stress, los problemas alimentarios, y las sociopatías: auto mutilaciones, déficit de atención con o sin hiperactividad, fobias, etc. En las sociedades opulentas hay más muertos por suicidios que por accidentes de transito. Las escuelas de estas sociedades ricas se han convertido en uno de los lugares más violentos: la violencia contra menores en Europa no ha cesado de aumentar: subió 55% entre 1996 y 2003. La deportivizaciónde la vida dispara los casos de los combates libres, sin reglas, que se acercan al estilo del circo Romano. La vigilancia entre ciudadanos y el voyerismo están en aumento. La violencia domestica reclama cada día más victimas: son ahora la primera causa de muerte e invalidez entre las mujeres de 15 a 44 años. En Francia cada semana una mujer es asesinada por su pareja; esta violencia conyugal es el motivo del 60% de las intervenciones nocturnas de la policía en Paris. Violaciones, agresiones sexuales, animalidad sexual, hostigamientos, violencia en el trabajo, violencia psicológica, agresión publicitaria, embrutecimiento electrónico, contaminación visual, todo esto aumenta sin cesar entre los países llamados desarrollados.
La propuesta del Descrecimiento nace de los escombros de la sociedad de crecimiento; nace de la evidencia de la destrucción social y ambiental que ocasiona la ideología del crecimiento, pues el crecimiento es producto de una ideología moderna: la crisis ambiental global coincide con la generalización del mal vivir, tanto en los países opulentos cómo en los países empobrecidos. Esta crisis ambiental y social global y otras, encuentran explicación en los esfuerzos por crecer de las empresas y los gobiernos: se trata ya no de crisis aisladas, como una crisis social, sino de algo más importante: se trata de una Crisis de Civilización: una crisis de valores o de simbolización de nuestra sociedad moderna. Todo conduce a decir que la sociedad de crecimiento esta en la antesala de su derrumbe total, lo que puede hacernos mucho daño si no nos ocupamos conjuntamente de esta amenaza, si no descrecemos equitativamente. Este es el fondo del problema.
El Descrecimiento es necesario en todo el mundo y muy especialmente en México, porque la vida cotidiana moderna es deprimente y aniquiladora para todos los seres humanos, sean pobres o ricos; porque la violencia en todas sus expresiones satura nuestra existencia; porque la fealdad, la uniformidad, el ruido y el humo dominan los paisajes; porque las plantas y animales silvestres que dan salud, encanto y belleza a esta Tierra Nuestra desaparecen muy rápidamente, y las plantas y los animales que comemos cotidianamente están envenenados o muy enfermos; porque los alimentos que comemos, las viviendas que utilizamos y las amenidades que tenemos son de muy baja calidad Es necesario el Descrecimiento porque los mares, los bosques, los lagos, los glaciares, los ríos, las selvas, los manglares, los manantiales, los freáticos se pierden a toda velocidad; porque los osos, los tigres, los orangutanes, las panteras, los jaguares, los tiburones, y otras muchas especies se extinguen aceleradamente; porque las ciudades oprimen nuestras vidas y destruyen a la Naturaleza; porque los climas que regulan la vida se desquician y destruyen los fundamentos de nuestra subsistencia; Es necesario el Descrecimiento porque la Tierra Nuestra no aguanta más desechos y contaminaciones; porque nuestra sociedad no aguanta más usura, guerra, saqueo, tensión, corrupción, hambre, enfermedad y muerte; porque la ciencia y la tecnología fomentan la producción consumista, las inequidades, las contaminaciones y los riesgos de muerte violenta; porque los gobiernos y las instituciones académicas son incapaces de frenar los desastres, las guerras, la destrucción sistemática de las culturas y la ruina de los climas, de la salud, de la alimentación, de la seguridad, de la justicia y de la creatividad de las comunidades; porque la globalización y el crecimiento aceleran todos los procesos destructivos del planeta; por que los acuerdos mundiales para resolver los grandes predicamentos de la vida moderna sólo contribuyen a agudizar las crisis globales; porque el crecimiento económico es una estafa que sólo favorece la depresión, la enfermedad y la muerte de la humanidad entera; porque la economía satura indebidamente todos los aspectos de la vida humana
La idea del crecimiento permanente es una idea moderna que no tiene nada que ver con las leyes de la Naturaleza, como algunos lo creen; cualquier ser viviente crece en una época de su vida y abandona el crecimiento en cierto momento: el caracol, la libélula o el elefante crecen solo hasta cierto punto que conviene a su madurez, pero nada en la Naturaleza puede crecer permanentemente sin que se produzca su muerte, como sucede con el cáncer. Una planta, un animal, no pueden multiplicarse indefinidamente, sin convertirse en una plaga que enfrenta su propia destrucción. El crecimiento indefinido es una locura de la civilización moderna, apoyada en argumentos ideológicos que sólo favorecen a los privilegiados de este mundo. No puede existir un crecimiento indefinido en un mundo finito.
Es necesario dejar muy en claro que la economía de crecimiento sólo se instala en el mundo hasta los años 40, en el inicio de la postguerra, cuando el presidente Truman hace el lanzamiento del desarrollismo que ahora domina al planeta, después de más de 300 años de haber aparecido esta idea en Europa. Como dice Latouche "La sociedad de crecimiento puede ser definida como una sociedad dominada por la economía de crecimiento y que tiene a dejarse absorber por ella. El crecimiento por el crecimiento mismo se convierte en el objetivo primordial sino es que el único de la vida." Recordemos la definición de Schumacher " el crecimiento es producir más, sin tomar en cuenta la naturaleza de lo que se produce". La globalización que entraña un cambio hacia una sociedad de mercado sin fronteras constituye el triunfo absoluto de la religión del crecimiento.
Nuestra sociedad depende de una organización fundada en la acumulación ilimitada. Este sistema está condenado al crecimiento; cuando el crecimiento se detiene, aparece la crisis. el pánico y la guerra. El consumo por medio del crédito introduce la necesidad del crecimiento. Colonizada por la lógica financiera, la economía se convierte en un gigante desequilibrado que no se mantiene de pie sino gracias a una carrera perpetua que destruye todo a su paso. Los gobiernos y los Estados tienen también la necesidad de crecer para conseguir la cuadratura del circulo fiscal. Se establece así, con el sistema neoliberal, una dictadura de las tasas de crecimiento. Casándose con la razón geométrica que preside la lógica del crecimiento económico, el hombre occidental ha renunciado a la mesura. Con un alza del 3.5% anual del PIB se consigue una multiplicación por 31 en un siglo y por 961 en dos siglos. Con una tasa del 10% anual, que es la que tiene China hoy en día, se obtiene una multiplicación por 736 en un siglo. ¿ puede creerse que es posible un crecimiento infinito en un planeta finito? La desmesura del amo y dueño de la Naturaleza, ha tomado el lugar de la antigua sabiduría que consistía en insertarse en un ambiente explotado razonablemente. Estamos en este mundo moderno en el delirio cuantitativo. ¿Cómo imaginar que el PIB mundial que era de 6 billones de dólares en 1950, que se ha convertido en 43 billones en 2000, pueda aumentarse a 172 billones de dólares en 2050, como lo pide el Banco Mundial, sin destruir totalmente los equilibrios de la Naturaleza.
Esta situación es bien conocida al menos por los grandes responsables de la economía y la política. Sin embargo, todo está hecho para que no se haga nada. Por lo mismo se inventan conceptos como laecoeficiencia o el desarrollo sustentable, para evitar el debate sobre el Descrecimiento: se pretende conciliar fantasiosamente el crecimiento con la protección del medio ambiente. Las mejorías tecnológicas concebidas para reducir la intensidad energética o la contaminación producida por unidad, solo sirven para aumentar el consumo, lo que cancela cualquier beneficio. Si los trenes van más rápido, se viaja más lejos y más frecuentemente; si los autos usan convertidor catalítico aumenta la venta de autos, a esto se le llama efecto de rebote o efecto Jevons , razón por la que la tecnología llamada ecológica va al fracaso. El amento en el PIB es ampliamente ilusorio, ya que el PIB aumenta también en la medida que aumentan los desastres como el de Tabasco o la contaminación del aire o el mal uso del agua o la degradación de los dones de la Naturaleza. El alto nivel de vida de los ciudadanos de los países desarrollados es también bastante ilusorio: deben pagar crecientes costos ambientales y sociales: deben consumir mas antidepresivos, drogas y otros calmantes. A medida que el crecimiento progresa, aumenta el malestar individual: estados depresivos, fatiga crónica, tentativas de suicidio, desajustes psíquicos, tranquilizantes, somníferos, estimulantes, adicciones de todo género, ansiedad conductas de alto riesgo, etc. Es urgente por lo tanto desmitificar el índice fetiche del bienestar moderno: el PIB, pero, sería absurdo que lo sustituyéramos por otro índice cuantitativo que nos conduciría a la misma situación: a favorecer el crecimiento. Es ingenuo e inmoral esperar que la ciencia y la tecnología resuelvan los predicamentos ecológicos o sociales que enfrentamos; las soluciones tienen que venir de un cambio tal de valores en la sociedad moderna que rechace esta competencia económica que introduce el PIB, entre países, regiones, municipios, empresas, instituciones y ciudadanos. Los invito a considerar la apuesta por el Descrecimiento, tanto en su vida intima, como en la política local y nacional; los invito a unirnos en la tarea de sentar las bases para el Descrecimiento en México.
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Miguel Valencia
ECOMUNIDADES

Miguel Valencia: LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO ----> Quinto coloquio de Descrecimiento

LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO: HACIA LA ERA POSTPETROLERA.

Miguel Valencia Mulkay

Ponencia para el Quinto Coloquio de Descrecimiento - 24 de julio de 2008

Muy malas noticias hemos recibido en los últimos años, la mayor parte ligadas al consumo de petróleo que no por esperadas resultan menos ominosas. Más de un millón de personas han sido asesinadas en Irak y Afghanistan, por la invasión estadounidense; la desaparición de grandes porciones de los glaciares de la Antártica; la duplicación o triplicación de los precios mundiales de los cereales; el disparo mundial de las cifras de la violencia contra las mujeres, los niños, los ancianos y los emigrantes; los costos sin precedente de la destrucción causada por los huracanes, tifones, inundaciones, sequías, incendios forestales; 54 países son ahora más pobres que en 1990; mil millones de personas no tienen acceso al agua potable; este verano el polo norte aparece sin hielo. La era del petróleo empieza a enseñar su peor cara: el desplome, derrumbe o desfondamiento ecológico, social y político del mundo que conocemos; pero, no se trata del fin del mundo sino del fin de un mundo: el mundo del petróleo barato en el que hemos vivido desde hace muchos años.
La era del petróleo iniciada al final del Siglo 19 ha sido una época de horror, marcada por guerras sin paralelo en la historia, por la rápida destrucción de culturas, identidades, especies, habitats, ríos, mares, lagos; por el explosivo crecimiento de la población, del consumo, de la producción de basura y residuos peligrosos, y de la urbanización; por la destrucción del tejido social; por la emergencia de una tiranía mundial basada en la ciencia y la tecnología y por la aparición de amenazas apocalípticas, como las fallas nucleares, la nube nano tecnológica o el descontrol genético, además de las amenazas gemelas: el Pico del Petróleo y el Cambio Climático. La era del petróleo ha destruido virtualmente toda capacidad local de autosuficiencia y autonomía, ha concentrado en pocas manos los hilos del poder mundial y ha centralizado las decisiones importantes como nunca en la historia, con lo cual ha generado tales adicciones y dependencias sociales que ahora resulta muy difícil pensar en una transición energética que no sea catastrófica o apocalíptica. No hay manera de ignorar estos escenarios, los que deben ser la principal consideración social, económica y política con relación a la transición energética.
Otras noticias también nos hacen pensar que el final de la era del petróleo se acerca: la extracción de petróleo en aguas profundas o en el Ártico; el rápido crecimiento de la industria de agrocombustibles; la febril construcción de plantas hidroeléctricas, de granjas solares y de postes eólicos; la creciente presión política a favor de la energía nuclear; las declaraciones del Panel Científico Internacional con relación al calentamiento global; la declinación de la industria automotriz; la radicalización del militarismo y la lucha contra el terrorismo; la proliferación de grupos de estudio y acción social y política en torno a la energía, el medio ambiente y el descrecimiento, y desde luego: las tendencias de los precios mundiales del petróleo y la decadencia de EUA, como potencia mundial, como señales o indicios del principio de una transición energética mundial. La declive de México en los últimos 25 años, su enorme dependencia cultural, económica y política, su excesiva devastación ecológica y social, su polarización política, su guerra en aumento contra el narcotráfico, el desquiciamiento de PEMEX en los últimos 10 años, entre otros aspectos, podemos reconocerlos como efectos regionales del final de la era del petróleo y del principio de la transición energética en nuestro país. El gran debate nacional sobre la reforma petrolera en 2008, es sin lugar a dudas una consecuencia de los efectos mundiales de la cuestión energética.
Sin embargo, el final definitivo de la era del petróleo puede resultar de colapsos bastante más graves a los que ahora vemos. Pocos en el mundo se dan cuenta de cuánto dependemos del petróleo para sobrevivir y pocos inversionistas y políticos se atreven a reconocer en público la posibilidad de un colapso mundial a causa de la producción pico del petróleo. Debido a la excesiva manipulación gubernamental y empresarial de la información y la opinión, y a la extrema falta de conciencia de la gran mayoría de la población mundial, con respecto al tema energético, se puede provocar un final abrupto y catastrófico de la era del petróleo. En pocas semanas, se puede desatar un pánico nunca visto en la historia humana que puede acabar con todos los sistemas que conocemos. Puede ser que en esos días nos sea muy difícil conseguir alimentos para nuestras familias, debido al colapso de la producción y la distribución, a causa de los precios prohibitivos del petróleo. Pueden derrumbarse en pocas semanas gobiernos, instituciones, valores y símbolos dominantes. Repentinamente el dinero, la propiedad y el empleo pueden servir de muy poco en esas circunstancias.
El consumo de energía, después de cierto umbral, como dijo Ivan Illich, destruye la relación entre los seres humanos. La convivencia humana desaparece cuando hay un exceso en el consumo de energía; la persona humana se desquicia: la toxicomanía, el alcoholismo, la huida en lo virtual, los deportes violentos, revelan la existencia de este consumo excesivo de energía. Podemos agregar que este consumo también destruye las bases de nuestra supervivencia: arruina los dones de la naturaleza y degrada totalmente el medio ambiente. Estados Unidos rebasó este umbral, probablemente desde el Siglo 19: en justicia, debería reducir sus consumos de energía al menos unas diez veces. Europa los debería reducir unas siete veces; la clase media mexicana los debería reducir al menos a la cuarta parte, para frenar el desastre que se nos viene encima. Me parece por lo tanto perentorio que los ciudadanos mexicanos empiecen a tomar conciencia de los terribles peligros y calamidades que acarrea el consumo del petróleo que es el fundamento de los excesivos consumos de energía. Es el momento de iniciar una gran movilización nacional para REDUCIR RADICALMENTE EL CONSUMO DE PETRÓLEO, PARA REDUCIR RADICALMENTE EL CONSUMO DE ENERGÍA, como la principal propuesta política, económica y social frente a las amenazas del fin de la era del petróleo y del cambio climático. Tenemos muy poco tiempo para reaccionar.
Es apremiante que abandonemos el uso frecuente de automóviles, aviones o trenes rápidos; que dejemos de consumir alimentos, vestimentas y útiles importados; que evitemos utilizar demasiados equipos e instrumentos para subsistir; que dependamos menos del Estado y del Mercado. Es urgente que denunciemos a la Economía y a la Tecnociencia, como cultos perniciosos para la humanidad; que terminemos ya con la ideología del progreso, del desarrollo y de la modernidad; que nos liberemos de la megamáquina que nos convierte en un engrane del sistema; que nos alejemos de la sociedad de consumo y del trabajo. Es perentoria una relocalización generalizada de la política, de las formas de vida y de las economías; que nos acerquemos al campo y a las actividades manuales; que volvamos a la frugalidad y a la diversidad cultural; que reaprendamos la gratuidad, la naturaleza y reencontremos la autenticidad de la vida; que tenga para nosotros otro sentido el tiempo y el espacio. Es indispensable cambiar radicalmente las instituciones modernas y cambiar nuestra visión del mundo: es necesario resimbolizar al mundo, adoptar otros valores. Es apremiante: Revalorizar, Reconceptualizar, Reestructurar, Redistribuir, Relocalizar, Reducir, Reutilizar, Reciclar, Rehabilitar, Reinventar, Ralentizar, Restituir, Recomprar, Renunciar, entre las muchas Rs que se han propuesto en el mundo. Tienen que decrecer aquellos que más huella ecológica tienen en nuestra sociedad mexicana. Descrecimiento equitativo y radical.
No sólo el cambio en nuestra forma de vida es indispensable para hacer frente a la amenaza del Pico del Petróleo y del Cambio Climático; es necesario también resistir los embates del Sistema-Mundo; del Sistema Norte América o TLC; del Sistema Nacional y del Sistema Local. Es necesaria la resistencia social y política frente aquellos que quieren negar o minimizar la importancia de la reducción radical en el consumo de petróleo y de la energía en general; frente aquellos que creen en las soluciones científicas y tecnológicas; frente aquellos que creen que la transición energética consiste en impulsar la adopción de las energías renovables, como Mario Molina, Greenpeace y la mayor parte de los ambientalistas. Los nichos de negocio que abre el final de la era del petróleo sólo sirven para evadir el predicamento principal: el despilfarro de energía que caracteriza a esta depredadora era de petróleo barato. Ni la ecoeficiencia preconizada por los empresarios, ni las fuentes renovables de energía, sirven para enfrentar a las amenazas gemelas.
Para hacer frente a la transición energética en México, es indispensable impulsar la movilización nacional por el descrecimiento en el consumo de petróleo y de energía en general; una movilización de conciencias, para conjurar la gran probabilidad que existe de una catástrofe humanitaria en nuestro país: Hay que dejar atrás al petróleo, por medio de una vida frugal y austera; por medio de actividades convivenciales. Es necesario organizar grupos de descrecimiento en comunidades, instituciones y ciudades.

¡DESCRECIMIENTO O BARBARIE!

Movimiento decrecentista en México.

Breve informe presentado en la plenaria del 29 de marzo de 2010 de la Segunda Conferencia Internacional sobre Decrecimiento celebrada en Barcelona
El movimiento por el descrecimiento en México tiene sus raíces en la presencia de Ivan Illich en nuestro país en los años 60 y 70; su pensamiento ha sido central en la emergencia de este movimiento, pero, también lo ha sido el pensamiento de Murray Bookchin, EF Schumacher, Rudolph Bahro, Andre Gorz, Prudhomme, Bakunine, Kropotkin, entre otros. Sin embargo, este movimiento ha recibido mucha influencia de parte del maestro Jean Robert, tal vez el mejor conocedor del pensamiento de Ivan Illich, quien reside en México desde hace más de 35 años. La crítica al desarrollo, al Estado y al Mercado, a la ciencia y a la tecnología ha estado presente en la base de este movimiento que se sustenta en 25 años de activismo ecologista en la Cuenca del Valle de México. Desde la fundación del Foro Ecologista del Valle de México en 1991 y luego en su refundación en 2005, como ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México, se han seguido básicamente las ideas principales de lo que ahora se denomina como decrecimiento.

Iniciado por ECOMUNIDADES en junio de 2007, con el apoyo de EDENAT, y grupos de medio ambiente de varias universidades, el movimiento mexicano por el descrecimiento ha celebrado a esta fecha siete coloquios, cuatro mesas redondas, una manifestación, un seminario y diversas reuniones; ha presentado en el Foro Social Mundial – México dos coloquios. Como consecuencia de estas acciones existen ahora unos cinco grupos universitarios orientados al descrecimiento y existen dos grupos de activistas: ¡Descrecimiento o Barbarie! y ¡Descrecimiento o Colapso! Entre los principales temas de discusión han sido: la extracción de petróleo- en 2008 presentamos ante el Senado una propuesta con relación a la nueva ley de Petróleos Mexicanos- la reducción del uso del auto; eliminación del sanitarismo convencional; el rechazo a los megaproyectos; la ley de la movilidad urbana; el descrecimiento de la ciudad; el cambio climático y el pico del petróleo; historia de la economía; feminismo y descrecimiento; filosofía de la vida simple y el consumo frugal, entre otros temas.

El movimiento mexicano por el descrecimiento ha sido muy critico de las empresas transnacionales, los partidos, los gobiernos y las universidades; hemos influido a las universidades mexicanas antes que ellas nos hayan influido; el movimiento ha mantenido cercanía con los zapatistas, los afectados socio ambientales- apoyamos la lucha en la Ciudad de México contra la nueva línea 12 del Metro , contra la supervía del poniente y contra las infraestructuras para el auto - con los grupos vecinales que defienden su medio ambiente; con la Otra Campaña; con los grupos que desarrollan ecotecnias y grupos ambientalistas en general. Fui invitado a participar en el seminario de degrowth del Klimaforum09 de Copenhague, lo que trajo como consecuencia la invitación del comité danes a organizar en México el Klimaforum10 de Can Cun, actividad en la que ahora nos concentramos.

La vista de Serge Latouche a México en este mes de marzo, organizada por ECOMUNIDADES, ha sido muy exitosa: hizo presentaciones ante numerosas concurrencias en cuatro universidades, una asociación de académicos y un liceo. Esta visita ha provocado una mayor lectura de los textos sobre descrecimiento en México.

Estimamos que las ideas del descrecimiento nos permiten enfrentar las fuerzas destructivas que operan en el mundo entero, defender las culturas vernáculas existentes en nuestro país y crear mejores formas de resistencia durante la transición hacia una sociedad post desarrollo, post petrolera.

NOTA: Desde 2007 utilizamos en México la palabra DESCRECIMIENTO, como forma de distinguir al proceso de reducción voluntaria frente a la reducción involuntaria que podría denominarse decrecimiento; por otra parte, nos ayuda a alejarnos de los gustos y costumbres de los economistas. Es necesario salir de la economía y del economicismo. La palabra decrecimiento es probablemente un galicismo introducido al español en el Siglo XIX, por medio del pensamiento científico francés.

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Miguel Valencia

ECOMUNIDADES

LIBERAR EL IMAGINARIO SOCIAL PARA LIBERAR NUESTRAS COMUNIDADES


LIBERAR EL IMAGINARIO SOCIAL PARA LIBERAR NUESTRAS COMUNIDADES
Discurso de Miguel Valencia, el 9 de diciembre de 2009,  en  el seminario de descrecimiento del Klimaforum09 de Copenhague, durante la COP-15 de la ONU. Seminario “De la Globalización a la Localización”, con la participación, además, de Tim Jackson (UK, Sustainable Development Commision), Sophie Banks (Transition Towns)
Traducción del texto original en ingles.
Mueren nuestros pueblos y ciudades a causa del intenso desarrollo
En México, en todas partes opera una misma fuerza que debilita a nuestros pueblos, enferma y mata a sus habitantes, destruye nuestras comunidades y burla nuestros bienes comunes tradicionales. Ocasiona año tras año la pérdida de los fundamentos de su vida: acuíferos, bosques, ríos, lagos, mares. Constantemente empobrece la fauna y la flora de nuestro país. Esta fuerza es la modernización. Se trata de una guerra no declarada contra la naturaleza y los bienes comunes de los pueblos. En su nombre, los paisajes se empobrecen por los monocultivos de maíz, cebada, palmeras, y también, por la urbanización dispersa, canales, torres de alta tensión. Nuestros pueblos están cada día mas invadidos por pavimento, tuberías, autos, ruidos, anuncios, franquicias comerciales, tiendas Wal Mart. Los campesinos y la gente de los pueblos observan impotentes cómo se construyen en pocos meses pasos a desnivel, vías rápidas,  grandes estacionamientos, enormes centros comerciales, casas industrializadas (tipo ARA, GEO). Ven llenarse de botellas o bolsas de plástico usadas o botes de aluminio, de impresos, de piezas metálicas o de plástico usadas, sus plazas, banquetas, parques públicos, en pocas horas.
Los pueblos y ciudades de México están perdiendo rápidamente sus campesinos, sus artesanos y sus sabios, pero, al mismo tiempo resienten un rápido aumento en sus niveles de violencia, pobreza y desempleo, debido al aumento desmedido de los monocultivos, la migración, el cultivo y el tráfico de drogas, las maquiladoras y los nuevos estilos de vida. Nuestros pueblos se convierten en territorios sin poder, sujetos a poderes sin territorio. La economía mundial domina ahora la vida y la economía de nuestros pueblos y comunidades, las que han perdido la capacidad de sostenerse por sí mismas.
La confrontación y el disenso social con la globalización: la crónica de una guerra sangrienta de baja intensidad.
El disenso social emerge con fuerza a principios de los 90, pero, desde el principio de este siglo, más de 1500 movimientos locales de resistencia se han dado en México: campesinos, indígenas, mujeres, trabajadores, vecinos, ciudadanos de todos los estratos sociales, han rechazado la construcción de aeropuertos, grandes presas, carreteras, instalaciones petroleras, confinamientos de residuos tóxicos, operaciones mineras, extracciones de agua, vialidades en segundos pisos, líneas de Metro. Entre los movimientos de mayor relevancia están: el pueblo de San Francisco Atenco que detuvo la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México; Ignacio del Valle, el dirigente campesino de este movimiento se encuentra en una prisión de alta seguridad condenado a 112 años de prisión; el pueblo de Zimapan detuvo el confinamiento de residuos peligrosos; el pueblo de la ciudad de San Luis Postosi, ha detenido las operaciones en San Xavier de una empresa minera canadiense; campesinos de las comunidades de La Parota, en Acapulco, han detenido el proyecto de una gran presa; pueblos cercanos a Cuatro Ciénagas se oponen continuamente a la extracción de agua en la reserva ecológica del desierto; el movimiento de los trece pueblos de Morelos contra la urbanización de sus campos de cultivo de caña y arroz; los campesinos de Tlahuac contra la construcción de la Línea 12 el Metro, en los humedales y tierras de cultivo de esa zona en la Ciudad de México. En los últimos años, la mayor parte de los dirigentes de los movimientos locales han sufrido órdenes de aprensión. Cuando menos cada quince días desaparece misteriosamente  un dirigente local o es encontrado torturado y asesinado por personas desconocidas.   
La manipulación del imaginario social por medio de los programas de desarrollo y la globalización han sido trágicas.
Por muchas décadas, las imágenes de autos nuevos, supercarreteras, grandes presas, puentes, torres, pasos a desnivel, casas en los suburbios, han devastado la mente de la mayor parte del pueblo mexicano, sin embargo, con la llegada de la globalización, fueron introducidas nuevas imágenes de “clase mundial”, de armamento, viajes en cruceros, casas contemporáneas y muchas otras que colonizaron la mente de buena parte de las clases populares, media y alta. El “sueño americano” y el estilo de vida de los europeos se ha convertido en parte integral del imaginario de la mayoría de los mexicanos. Sin embargo, estas imágenes están detrás del impulso que destruye a los pueblos de México y sus tesoros naturales. A partir del espectáculo de la riqueza, nacen varias fes o credos modernos que invaden no sólo a México, sino a la mayor parte de las personas en todos los países. Estos nuevos credos pueden ser resumidos en los siguientes: Fe en el progreso, en el desarrollo y en la modernización; Fe en la ciencia y la tecnología; Fe en el crecimiento económico; Fe en el Estado moderno y en las instituciones democráticas. Como consecuencia de estos credos modernos, la mayor parte de la gente cree que no existe vida digna en la Tierra sin celulares, lap tops, agua embotellada, autos, trenes rápidos, aviones… y que los periódicos internacionales, las estaciones de radio y las transmisiones de TV son esenciales para vivir bien. Y que no puede haber una sociedad próspera sin abundantes certificados escolares, grados universitarios y doctorados.
Con la aparición del pensamiento económico, durante la revolución epistémica del siglo 18, nacieron estos credos contemporáneos.
Las ideas económicas introdujeron la idea de un mundo sin límites, sin fronteras, de explotación ilimitada de la naturaleza y de legitimización de las actividades de alto riesgo; en esos días, los estados modernos perdieron las nociones de la escala, del tamaño, de la proporción, de los limites y comenzaron a subsidiar y proteger las actividades industriales y el comercio internacional. En ese siglo, se crearon las bases de nuestro sistema legal, con el propósito de proteger a los piratas, los banqueros, las corporaciones; y luego, la ciencia y la tecnología se convirtieron en los socios más importantes de la economía. Nuestro pensamiento moderno y estos credos contemporáneos nacen de esta revolución epistémica. En nuestros días, casi todo el mundo está involucrado en sólo una dimensión de la vida: la dimensión económica: El Hombre Unidimensional, denunciado por Herbert Marcuse en los años 60, está presente hoy en día en todas partes, en todo el mundo. Los tecnocientíficos realizan en estos días experimentos de muy alto riesgo, utilizando energía nuclear, ingeniería genética, nanotecnología, robótica, de forma tal que “convierten a los seres humanos en una especie en peligro de extinción”, de acuerdo con Billy Joy, el gran científico americano de la computación. La economía ha conquistado la mente del hombre moderno y manda el sentido de su vida, sus necesidades, deseos, creencias. La idea de la escasez, esencial para el pensamiento económico, satura el pensamiento moderno. En nuestros días, debido al pensamiento económico, los estados y las multinacionales enfrentan un dilema shakespeariano  “crecer o no ser”. La economía está detrás de la fealdad, el gigantismo, el cambio acelerado que ahora domina al mundo moderno.
La economía funciona por medio de diferentes sistemas e instrumentos diseñados por tecnocientíficos.
Sistemas como: los estados, organizaciones mundiales, bancos centrales, operaciones financieras, empleos, escuelas, universidades, hospitales, medios, negocios agrícolas, turismo, transporte; instrumentos como: autos, aviones, internet, celulares, perturban la conducta humana y producen profundos cambios en los valores, creencias, deseos, necesidades; en este proceso, ciertos cambios en la mente humana cambian la percepción de la realidad: una extrañamiento del individuo frente a su comunidad, sociedad o mundo. Los individuos alienados por los sistemas y los instrumentos  desean tener más cosas, mas grandes y mas rápido, y son los mas influyentes. Los sistemas facilitan, desde luego, la “libre elección”, pero, en un mundo sin gente; inculcan el espíritu competitivo, la búsqueda del provecho propio, el gusto por los tecnicismos. Estimulan el anonimato, el conformismo, las adicciones, el consumismo, el servilismo, la subordinación, el desarraigo, el desencanto. Inducen el alejamiento de la naturaleza, la vida dispendiosa, los intercambios sórdidos, el desprecio por el trabajo manual, el amor por las jerarquías, el desdén por la espontaneidad. Convierten el trabajo en una adicción y el consumo en el fundamento de la vida. Los tecnosistemas potencian al sistema dominante y degradan las mentes de la gente. La colonización del imaginario social moderno es sistémica. Evidentemente, estos sistemas económicos están en contra del orden natural y de la convivencia humana; convierten a la pobreza en miseria y producen la terrible violencia que invade al mundo; impulsan la destrucción de la naturaleza.
Las escuelas enseñan las grandes ventajas de la productividad y cómo volverse un consumidor disciplinado; enseñan cómo vivir en permanente servidumbre e insatisfacción. No solo la Coca Cola o el automóvil son adictivos, también las escuelas y las clínicas pueden volverse una droga. Como dijo alguna vez Ivan Illich “El opio de las escuelas es más poderoso que aquel de las viejas religiones”. Los medios masivos sistemáticamente desinforman a la población por medio de la información en exceso; la combinación de la desinformación con la publicidad política y comercial produce deformación, propaganda y manipulación. Como el virus del SIDA, la escuela destruye las defensas inmunitarias; tal como lo hacen los traficantes de droga, la publicidad crea nuevas necesidades. El trabajo cotidiano es cada día más abstracto y requiere más horas: coloniza intensamente el imaginario. El desempleo es percibido como una culpa personal, no como una falla del sistema, lo que conduce a la parálisis y a la destrucción  individual y social. En la nueva sociedad de consumo, tal como lo refiere Zygmut Baumann, los individuos promueven un producto simultáneamente, cuando ellos mismos son el producto que promueven; ellos son el consumidor, el gerente de ventas, el vendedor y el articulo en venta. Los exámenes que deben aprobar las personas hoy en día para tener acceso a las posiciones sociales de mayor reconocimiento exigen que el individuo se recicle en un objeto o propiedad preciosa, en un producto capaz de llamar la atención, atraer clientes y generar demanda.
Los sistemas modernos producen uniformidad en todo el mundo; las diferencias desaparecen entre las ciudades, suburbios, pueblos, viviendas, paisajes, generaciones, géneros; en este ambiente de uniformidad, la personalidad humana pierde identidad y referencias culturales que le permitan orientar su vida; y así, proliferan las conductas individuales de alto riesgo en el mundo: aumenta, el consumo de drogas, el crimen, los deportes extremos, ciertas formas de sexualidad; el pánico, la vaciedad persiguen a todas las actividades humanas; mientras más aumentan las disfunciones sociales, los políticos y los capitalistas se sienten más poderosos. La tragedia está en que cada día más gente en el mundo desea la creación de más empleos; quieren más inversiones en infraestructura, vivienda, hospitales, experimentos científicos y avances tecnológicos. La gente confía en los sistemas modernos y en las economías en crecimiento; la gente confía en los mismos instrumentos e  instituciones que destruyen su vida y su futuro.        
La liberación del imaginario social es esencial para relocalizar la vida y la economía.
Es imposible liberar el imaginario social sin una crítica severa al sistema dominante. Esta liberación implica estudios, investigaciones, reflexiones, trabajo sobre sí mismo; implica empeños filosóficos; entraña el deseo de ser libre, la voluntad de cambiar nuestro modo de vida y la construcción de una praxis personal pertinente; requiere una desintoxicación y una educación en los caminos del descrecimiento. “Sin el abandono de la droga del crecimiento, dice Serge Latouche, no podemos cambiar nuestro propio imaginario, mucho menos el imaginario de los otros. No es posible cambiar el mundo con leyes y decretos… La clave está en la auto transformación….Puesto que nuestro imaginario ha sido colonizado, el enemigo se esconde en nuestras mentes…. Sin embargo, debido al carácter sistémico de los valores dominantes…nadie es responsable…; el proceso es anónimo… En consecuencia, el adversario son los otros y nos sentimos incapaces de cambiar nosotros mismos”. Y cita a Baumann “existe un mundo común en la sociedad globalizada y este es el mundo del pensamiento único”.  Latouche señala “mas allá de la elite, el conjunto de valores y creencias compartido por la gente en el mundo es considerable”. Para liberar a nuestros pueblos, muchos individuos deben abandonar muchos sueños e ideas, como: tener un auto, una casa en los suburbios o un título universitario; deben abandonar la idea de que tener un empleo es bueno para su salud y su futuro. Los activistas del descrecimiento tenemos que demostrar que podemos vivir con menos infraestructuras, equipos y objetos, y con una mínima dependencia de los gobiernos, los partidos y las grandes empresas.
Pero, la liberación del imaginario social implica, también, la defensa voluntaria de territorios, animales, bosques, ríos, mares, culturas campesinas, bienes comunes, saberes tradicionales, especies en peligro de extinción; del aire limpio, del espacio público, de los derechos humanos. También, implica el rechazo a los cultivos de organismos genéticamente modificados o transgénicos, al desarrollo de la energía nuclear, a los agronegocios, a las operaciones mineras y petroleras, a los confinamientos de residuos peligrosos, a la construcción de presas, a las grandes granjas y establos, a las casas producidas en serie, al uso del automóvil, al “desarrollo local”. Implica también, la denuncia del llamado desarrollo sustentable; implica revitalizar el pueblo por medio de la producción hecha para las necesidades locales y el consumo de los productos locales; organizar micro cooperativas y micro sindicatos; reducir voluntariamente el tiempo de trabajo y el consumo; construir nuevas comunidades ecológicas con reglas rigurosas. Además, significa cultivar verduras en nuestras propias viviendas o en nuestra eco región; caminar o andar en bicicleta en nuestra movilidad cotidiana; modificar los excusados y las instalaciones de agua de nuestras casas; separar los residuos; apoyar la moneda, los ahorros y los prestamos locales; el uso o la producción de productos hechos artesanalmente. Abandonar el uso del auto, el consumo de agua embotellada y de carne roja. Por otra parte, la liberación del imaginario social implica el fortalecimiento de nuestro compromiso político y social con los problemas de nuestro pueblo o colonia; colaborar con las iniciativas ciudadanas; trabajar voluntariamente en los asuntos ambientales y sociales sin el apoyo de gobiernos, fundaciones o empresas nacionales o internacionales; experimentar formas de sobrevivir la crisis económica, el pico del petróleo, el cambio climático; rechazar el empoderamiento del Estado y del Libre Comercio; romper con el sistema simbólico de la globalización. Finalmente, y no menos importante, poner arte en nuestras vidas.
Una revolución cultural aparece cuando mujeres y hombres trabajan juntos en el renacimiento de su pueblo, colonia o comunidad, cuando amplían el reino de la gratuidad y la solidaridad, cuando los bendice el amor por la naturaleza, el altruismo, la cooperación, el ludismo, la autonomía y la belleza.  
Esta revolución cultural empieza en nuestras mentes, en el momento que somos conscientes, como lo fue Baruch Spinoza, que la vida simple y pobre constituye en sí misma una fuente de luz que nos inspira el entendimiento de las diferentes dimensiones de la pobreza y de nuestra propia potencialidad; que las alegrías de la vida frugal y pobre nos permite liberar el deseo de ser libres hasta nuestros límites naturales y evitar el dominio de las afecciones externas o fantasías que disminuyen o inhiben este deseo y nuestras capacidades. Como lo dijo Spinoza, permitamos que la realidad nos enseñe sus verdades, con el fin de comprender el mundo como es, aquí y ahora; en esta forma podemos liberarnos de toda forma de servidumbre y adquirir una libertad arraigada en la Necesidad; así podremos encontrar buenas respuestas a preguntas muy difíciles. Tenemos que descubrir y respetar la liga esencial que existe entre el Deseo y la Razón, para el buen despliegue de nuestro potencial y para facilitar la creación de sociedades basadas en la libertad y en el respeto a la singularidad de cada quien. Spinoza dijo que “la debilidad consiste únicamente en dejar que las cosas externas conduzcan nuestra vida e ignorar lo que exige nuestra propia naturaleza por sí misma. Siglos después, Gandhi nos dice “Podemos conseguir la libertad a través de la soberanía interna”
El cambio climático, el pico del petróleo, las tecnologías de alto riesgo pueden traernos fácilmente duros cambios en los años venideros, en nuestros pueblos y comunidades, pero, las transformaciones felices sólo vendrán del descubrimiento de nuestra fuerza interior o potencialidad, mientras adoptamos voluntariamente una vida frugal, pobre, simple y lenta.    
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Miguel Valencia
ECOMUNIDADES 
Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México
¡DESCRECIMIENTO O BARBARIE! 

jueves, 16 de febrero de 2012


CONTAMINA, EL “TRANSPORTE NO MOTORIZADO”

 Definir a la bicicleta como “transporte no motorizado”, implica aceptar que la movilidad urbana debe ser clasificada en función de los motores que de entrada son así reconocidos como dueños supremos de las superficies públicas; implica reforzar y perpetuar la degradación de la movilidad ciclista en la vía publica, considerada así, marginal; implica colocarnos en ese lado siniestro del parabrisas y de la técnica en el que viven los tecnócratas o expertócratas que inventan estas clasificacionesLas universidades modernas producen “técnicos” o “expertos”  que sirven para reforzar el poder de las empresas transnacionales y de los gobiernos, por medio de la creación de sistemas fatalmente perniciosos. Las tareas de estos  tecnócratas o expertócratas incluyen la introducción de conceptos rebuscados, horrendos, que entrañan sometimiento de la vida y la cultura a sistemas mercantilistas muy depredadores.  El transporte no motorizado contamina el ambiente simbólico y físico de la ciudad.
MUERTE EN EL ASFALTO: UNA GUERRA DE BAJA INTENSIDAD
La pasión por el poder y el dinero fácil de la clase política mexicana nos ha hecho acreedores, una vez más, de otro muy destacado lugar mundial en desquiciamiento simbólico y social: séptimo lugar mundial por accidentes de tránsito; segundo lugar en Latinoamérica: 24 mil muertes y unas 60,000 discapacidades anuales. Un lugar ganado a pulso por los gobiernos mexicanos. Hace más de 10 años fuimos los primeros ecologistas en divulgar nuestras estimaciones de la escandalosa mortandad producida por los transportes en la ciudad de México, muy especialmente, por el uso del auto que tiene primeros lugares en daños causados en muy diversas dimensiones ambientales y sociales. Advertíamos que los transportes libran cotidianamente una guerra de baja intensidad que ocasionan más muertes al año que el “crimen organizado”, las guerras o  muchas enfermedades y que la velocidad (otra vez la nefasta velocidad) es el factor clave de esta mortandad; diversos estudios internacionales demuestran que reducciones menores en la velocidad máxima permitida (por ejemplo, de 40 a 30 kph) generan diminuciones sustanciales (hasta un 30%) en los accidentes de transito. Hemos denunciado  en años pasados ante la Secretaría de Transporte y Vialidad del DF  diversos cruceros de la ciudad con muy frecuentes casos de accidentes, como el extraordinario caso de la curva sur del Circuito Interior frente al monumento a La Raza que sobrevive intacta con un historial de más de 30 años de muy frecuentas volcaduras de tráileres y camiones, pero, los “técnicos” y “funcionarios” de esta esperpéntica entidad gubernamental nos informaron que no podían hacer modificaciones significativas a la vialidad, por la oposición de los todopoderosos automovilistas a la instalación del más pequeño obstáculo a sus transportes o facilidad para el peatón o el ciclista. Cualquier disminución en el congestionamiento a cualquier hora provoca altas velocidades en esta ciudad.  Por la noche, al bajar los embotellamientos habituales, los ejes viales, las vías rápidas y los segundos pisos se convierten en pistas de carreras que después de la media noche frecuentemente registran velocidades mayores a los 200 kph. La legislación de Transporte y Vialidad del DF, su Reglamento de transito y toda la normatividad y la operación relacionada con el transporte y la vialidad, nacidas de la enfermiza mentalidad automovilística dominante, es directamente responsable de esta gran mortandad cotidiana en esta ciudad. Seguiremos ganando con toda seguridad primeros lugares en accidentes de transito en el mundo, pues no hay virtualmente posibilidades de cambiar esta perversa maraña de pésima legislación, pésima reglamentación y pésima normatividad.
CUIDADO CON SANDRA
Recientemente expresé mi grata sorpresa por la muy clara exposición que hizo la  Sra. Sandra Herrera, subsecretaria de Fomento y Normatividad de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), reconocida panista, sobre los efectos del auto en la ciudad, en un foro sobre la calidad del aire.  Sin embargo, compañeros ambientalistas me han hecho notar que esta funcionaria ha apoyado la normatividad que favorece la introducción de transgénicos en México; consecuentemente, habrá que tener mucho cuidado con Sandra Herrera.
PRODUCCIÓN LOCAL DE “DESASTRES NATURALES”
En plena carrera por conseguir popularidad internacional que es la que cuenta hoy en día, según se observan las cosas, Marcelo Ebrard ha participado recientemente en el Foro de Desastre Naturales de la ONU en Ginebra, Suiza, dizque en representación de alcaldes de muchas ciudades. En esta reunión se le olvidó comentar que la infraestructura para los transportes habitualmente propicia el aumento continuo en la producción de Gases Efecto Invernadero (GEI) que inducen la aparición de los eventos climáticos catastróficos. Se le olvidó comentar, también, la gran contribución de su gobierno a la producción de desastres naturales(habitualmente originados por las obras de grandes empresarios y gobiernos), por medio de la Supervía, la Línea 12 del Metro, los Segundos Pisos en el periférico, el Eje Troncal Metropolitano; el Arco Oriente y la pavimentación intensiva de la ciudad de México. Podemos pronosticar un gran aumento en los desastres naturales en el mundoa causa de  la ingente construcción de “vías rápidas” y autopistas urbanas en México y la celebración de foros de la ONU de este tipo. El gran problema en México es que muchas personas aprueban los terribles megaproyectos de transporte urbano de  Ebrard: nuestras escuelas y universidades están en la calle en asuntos ambientales.

Miguel Valencia
ECOMUNIDADES

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