¡Salir del petróleo!, imprescindible para todas las comunidades y ciudades del mundo.

¡Salir del petróleo!, imprescindible para todas las comunidades y ciudades del mundo.

Por Miguel Valencia Mulkay  

Existen dos muy poderosas razones para ¡Salir del Petróleo!, tan pronto como sea posible: La transición del  gas y petróleoconvencional al gas y petróleo no convencional o Petróleo Extremo, y el desastre climático.

La transición del petróleo convencional  al petróleo no convencional o Petróleo Extremo

Desde hace algunos lustros disminuyen mundialmente las reservas de petróleo en los yacimientos de tierra firme; el petróleo barato, convencional, se agota ahora rápidamente; los precios del petróleo suben desde hace algunos años y llegan a 158 dólares el barril antes de la crisis de 2008, luego bajan, por la gran caída de la economía  mundial, y se sostienen ahora cerca de los cien dólares por barril, en espera de que haya algún repunte importante, para subir bastante más que la economía mundial.  Al mismo tiempo que se agota el petróleo convencional-final del petróleo barato- entra en auge mundial la extracción del petróleo no convencional o petróleo caro, como lo es la extracción de gas y/o petróleo en aguas profundas, en Europa; en arenas bituminosas, en Alberta, Canadá: H2Oil; en lutitas o esquistos (shale y fracking), en Texas, EUA. A este gas y petróleo no convencional de moda también se le llama Petróleo Extremo, por la ruina social y ecológica que produce en grandes territorios y la devastación ecológica que ocasiona en litorales y extensas zonas marinas: tiene un muy elevado costo económico, social y ecológico . El agotamiento o declive del petróleo barato- un proceso geológico de extrema gravedad, por sus efectos devastadores sobre la política, la economía y la sociedad-, combinado con el auge en la extracción del Petróleo Extremo o no convencional, produce un efecto desestabilizador en los mercados de petróleo: se genera una condición crítica, crucial, trascendental, de transición que eleva radicalmente los riesgos de disparo sin previo aviso, para los próximos años, de los precios del gas y petróleo; disparo que puede ocasionar a su vez elevaciones abruptas y radicales en los precios al público del gas y las gasolinas, y en las tarifas de electricidad. 

Estas muy probables conmociones o sobresaltos, implicarían en los próximos años tal violencia económica contra la gran mayoría de la población que podrían llegar a provocar bastante más miseria, sufrimiento y muerte de las que ya tenemos; a impulsar autoritarismo, represión y crisis políticas nunca vistas: genocidios y ecocidios. Los aumentos en las tarifas de electricidad y en los precios al público del gas y las gasolinas de los últimos años podrían llegar a ser considerados como muy menores frente a los aumentos radicales que pueden darse en los próximos años. El declive del petróleo convencional genera guerras (como las de Irak, Afganistán, Libia y Siria), crisis financieras (como la de 2008), crisis económicas (como la que vivimos mundialmente desde 2008), crisis políticas (como las que se dan en EUA, la Unión Europea, Asia, Latinoamérica), crisis sociales (como el aumento mundial en la miseria, la inseguridad, la violencia intrafamiliar, escolar, laboral, urbana).   El auge del petróleo no convencional o Petróleo Extremo es evidentemente una falsa solución, una salida falsa de Europa, Canadá, Estados Unidos y otros gobiernos al problema del declive del petróleo convencional o de bajo costo de extracción: implica enormes costos y riesgos ambientales, sociales económicos y políticos que, por otra parte, se complican aún más al ocultarlos o minimizarlos ante la opinión pública: error gubernamental imperdonable que los hace todavía más peligrosos y destructivos. La reforma energética de Peña Nieto se basa en profundizar y perseverar en estos errores descomunales de EUA y otros países desarrollados, instigados por grandes especuladores internacionales. Por sí misma, la conjunción de los procesos del final del petróleo barato y del auge del Petróleo Extremo, una combinación explosiva, es una razón suficiente para buscar urgentemente formas de dejar de consumir gas y petróleo.  

El desastre climático

El desastre climático que empieza a destruir la economía mundial está directamente ligado a la emisión de gases generados por la extracción, procesamiento, distribución y consumo de gas y petróleo. El nuevo Petróleo Extremo o no convencional dificulta aún más la situación: implica, además, la multiplicación de las emisiones de los gases que provocan el crecimiento del desastre climático, por pie cúbico de gas o barril de petróleo extraído. La terrible amenaza que representa el desastre climático es por sí misma una razón suficiente para dejar de consumir gas y petróleo, muy especialmente, el Petróleo Extremo que lo complica.

¡Salir del petróleo!

Frente a estas amenazas gemelas, resulta imprescindible impulsar cambios profundos en el modo de vida de los pueblos, ejidos, barrios, colonias y ciudades; cambios hacia muy bajos consumos de gas y petróleo; implica realizar transformaciones radicales en los modelos de: transporte, cultivo de alimentos, crianza de animales en granjas y establos, tecnología del agua, industrialización, urbanización, comercio, salud, educación, gobierno, relaciones internacionales, y sobre todo, entraña el abandono de las viejas ideas o modelos de crecimiento, progreso, desarrollo o modernidad que dominan desde hace décadas en las mentes de los políticos, los empresarios y una gran parte de los académicos mexicanos, así como de una gran porción de la sociedad mexicana. Entraña, también, el abandono de lasfalsas soluciones al fin del petróleo convencional, como la energía nuclear, los agrocombustibles, las grandes instalaciones eólicas, entre otras.  Las clases dominantes son responsables de la muy equivocada orientación energética que sigue México desde hace más de tres décadas: son víctimas de una vieja colonización cultural económica, economista, economicista, que asfixia y arruina los potenciales de las comunidades y ciudades de este gran país.  ¡Salir del petróleo! es un duro camino que habrá que seguir en los próximos años, voluntariamente u obligados por las catástrofes que vienen.  

 ¡Salir del petróleo!, imprescindible para todas las comunidades y ciudades del mundo.  

6 de marzo de 2014

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Miguel Valencia

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